viernes, 22 de enero de 2010

22 el derecho al aislamiento, un derecho solo para los salvajes

....existe otra forma de racismo bienpensante y amable : el que inconscientemente tiene el occidental que se cree con el derecho y la obligación a salvar a la Humanidad más atrasada, asumiendo el papel de garante de todos, cuando lo que late en este pensar es un larvado complejo de superioridad racial o cultural de por creerse superiores al Otro: más ricos,más listos y más guapos hay que ayudarlesa salir de la situación que su civilización o cultura les ha dado


Resulta curioso es que exista un derecho humano fundamental para los pueblos indígenas, el de aislamiento y nadie piense en que pueda ni siquiera mencionarlo un Estado constituido u otra entidad política territorial, aquellos lo tienen con sólo desearlo, los otros serían, seríamos unos miserables xenófobos. Además lo curioso es que cuando se argumenta sobre el derecho de los pueblos aislados , no lo es a preservarles de asentamientos foráneos estables, es decir inmigrantes,sino incluso preservarles de la temporalidad de la visita turística

En las proclamaciones del derecho al aislamiento de los pueblos indígenas, hay prevenciones especiales sobre el tema de la llegada de turistas, y no sólo de un turismo de masas sino de un pretendido ecoturismo sensible y minoritario.
Los encuentros internacionales sobre el derecho de los pueblos aislados a seguir estándolo son recientes, y se remontan a 2005, luego su relación con el turismo es aún un tema por desarrollar ante todo con el turismo que pretende ser conservacionista o sostenible que se dice; otra cosa es que los defensores del derecho al aislamiento entiendan, creemos que no, que algún tipo de turismo es compatible con el derecho al aislamiento.
De lo que hemos indagado sobre este derecho al aislamiento de esos pueblos indígenas parece que se enerva cualquier actividad turística sobre ellos y su medio.

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Ese derecho al aislamiento aplicado al turismo tiene otra consecuencia especulativa atractiva para nosotros que es idear la mención del mismo para unidades políticas territoriales estatales, regionales o locales, no se trata de ser hostil o agresivo con los de fuera, ni de dejar de atender las obligaciones internacionales que se tengan o que se adquieran, comerciales o de otro tipo, simplemente se trata de querer estar solos es decir más o menos aislados, naturalmente que es xenofobia, pero no lo es menos la de los salvajes que no quieren contactos con nadie, y en todo caso sería un aislamiento menor que el de los pueblos amazónicos, ya que implicaría relaciones con los demás y cumplimiento de sus obligaciones internacionales o estatales. Ya que frente a una territorialidad neta de los aislados, que por muy nómadas que sean la tienen y se les reconoce sobre sus territorios, aunque se hable más de preservar su cultura, modos de vida o recursos que de territorio, a la postre la prohibición se centra en penetrar en un territorio.




Pero curiosamente el exceso de población provoca también una situación de aislamiento: “...la masificación conduce también al aislamiento y a la indiferencia en relación con el prójimo...”. Es como si al final los extremos se tocasen y el hombre hacinado entre semejantes vuelve a encontrarse aislado como los indígenas aislados antes comentados
A este respecto son significativas las palabras de Konrad Lorenz, en “Los ocho pecados capitales de la humanidad civilizada”: “Nuestro amor al prójimo se atenúa tanto con la excesiva proximidad de los innumerables semejantes, que en última instancia apenas queda rastro de él. Quienes deseen exteriorizar todavía unos sentimientos cordiales y afectuosos hacia su prójimo deberán concentrarlos en un círculo reducido de amigos, pues no hemos sido creados para repartir nuestro afecto entre todos los seres humanos aun cuando la exhortación a hacerlo así sea justa y ética.”

Y sigue diciendo: “El confinamiento de muchos seres humanos en espacios muy angostos no sólo acarrea indirectamente una deshumanización incipiente con el agotamiento y entorpecimiento paulatinos de las relaciones interhumanas, sino que también suscita un comportamiento agresivo y definitivamente directo.”(editorial Plaza &Janés 1975, Págs.10 y 11)




NOTAS:
Los acuerdos y conferencias internacionales sobre el derecho al aislamiento de pueblos indígenas no pasan por alto el peligro que para esos pueblos tiene el turismo. Se puede consultar el “Informe sobre la situación de los pueblos indígenas aislados y la protección de sus conocimientos tradicionales” Preparado por Alex Rivas Toledo, antropólogo ecuatoriano, julio 2007. Entresacamos algunas referencias al ecoturismo que señala el informe, no condenándolo expresamente sino alertando sobre él, como un factor más que afecta “…a la estabilidad social y biótica de los pueblos indígenas aislados…”: “…cierto tipo de ecoturismo…” (conclusión 6, Pág. 4).
“Recomendaciones sobre políticas públicas
1. Reconocer al aislamiento como una forma efectiva de protección de los conocimientos tradicionales relativos al uso sustentable de la biodiversidad y de porciones representativas de ecosistemas frágiles.
2. Inhibir la promoción de contactos con los pueblos indígenas aislados:
organizaciones religiosas, equipos de comunicación, empresas extractivas, empresas de ecoturismo, investigadores, otros.” (Pág.5).
“Algunos Estados han diseñado formas singulares de protección que fortalecen a parques y reservas, tal es el caso de las Zonas Intangibles de Ecuador y Bolivia las cuales prohíben el desarrollo hidrocarburífero, minero, forestal y turístico favoreciendo la protección de los pueblos indígenas aislados. (Pág.16).
En general lo que se desprende de estos manifiestos es el recelo sobre cualquier tipo de turismo ya que supone el contacto con los pueblos aislados y respecto a los que no sólo perjudica su aislamiento la extracción de recursos y las obras civiles sino otras en apariencia más suaves como cuando se previene contra “Eventuales intervenciones enmarcadas en el desarrollo sustentable como el ecoturismo y etnoturismo que no respetan el derecho al aislamiento voluntario.”(Pág.29)
Los aspectos sobre territorialidad y que hemos venido comentando tienen su más clara expresión en alegaciones como la que siguen: “En general, se debe prohibir el ingreso de personas ajenas a dichos territorios.” (Pág.40). Se trata de evitar-prohibir cualquier contacto y el turismo sea el que sea lo supone.
Anterior a las conclusiones anteriores está el trabajo de Vincent Brackelaire de “Situación de los pueblos aislados en América Latina (Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela) “ enero 2006 y en los que se alude también al turismo, en este caso como incontrolado por tierra y aire.(pág.6)

lunes, 11 de enero de 2010

21 Padres, madres...maricas y mariconas






Cuando el poder político español subvertió la civilización, la cultura y el diccionario de la lengua con la regulación del matrimonio de invertidos u homoeróticos no aceptó alguna sugerencia de que para regular legalmente esas uniones se utilizara una palabra o expresión de nuevo cuño para diferenciarlas del matrimonio entre hombre y mujer.

Ahora con las modificaciones que se prevén sobre el Registro Civil y las inscripciones que este ha de recoger se vuelve a la carga subversiva y como es imposible darles las categorías de padre y madre a las parejas homoparentales que pretenden adoptar hijos; para no evidenciar el carnaval y el esperpento de resolver quien es padre y quien es madre, se humilla a las parejas o matrimonios normales y se les extirpa y apea el tratamiento inveterado en el planeta y en la Humanidad de PADRE/MADRE, degradándoles a la mera condición sexual sin distinción de género de PROGENITOR -A y PROGENITOR-B.

La condescendencia que se pretende con los invertidos solo les arropa en lo de la no diferenciación sexual que se presenta como irrelevante , pero le aleja más de su verdadera condición para el ascendiente no biológico si es que el otro lo es, pues lo que denota el término progenitor es el haber generado a la criatura, es decir la reproducción; y en las parejas de invertidos como mucho uno es ascendiente biológico, cuando en cambio los términos padre7madre sirven también para los padres adoptivos, a los que ahora se les pone un sustantivo, el de progenitores ,que no les corresponde por que no lo son.

Por ello hubiese sido menos trasgresor hablar para las parejas homoparentales de dos padres , o dos madres, violentandose así un poquito menos la civilización de lo que se ha violentado con la marginación de los vocablos tradicionales padre/madre extirpados del registro Civil.


Claro que estos carnavales revolucionarios provocan siempre consecuencias no meditadas, no previstas y seguramente tampoco deseadas. Y es que en este caso además del efecto sobre los padres adoptivos en que se incurre en la contradicción in terminis de progenitores adoptivos, se produce una extraña situación para los abuelos, que se quedan descolgados , ya que si eran los padres de los padres ahora no podrán ser los padres de los progenitores y tendrán que ser en buena lógica y a mismo sensu, los progenitores de los progenitores, ordenándose cardinal u ordinalmente hasta el 4, al ya no tener sentido hablar de maternos y paternos.








El tema no acaba ahí pues luego vendrá el debate de la obsesión igualitaria, sobre quien debe ser el PROGENITOR A o el PROGENITOR B, ya que no se aceptará en modo alguno que per se el A sea el hombre y el B la mujer, ello además provoca que los antes abuelos, luego progenitores de progenitores se ordenarán según sus descendientes se ordenen, luego la Genealogía habrá acabado .



¿Qué pensaría esta familia sobre todo esto?




Pues seguramente pensarían lo mismo que estas otras familias republicanas















martes, 5 de enero de 2010

20 En busca de mi etnia. Razas y gitanerías





Uno de los dogmas históricos que se ha podido hacer sobre el siglo XX cuando este acabó, ha sido que el Nazismo fue un régimen criminal, hasta el punto de que su característico símbolo de la cruz gamada, está prohibido bajo sanción penal con un carácter generalizado. Lo que ya es más discutible es si aquel apocalíptico régimen empezó de forma bienintencionada acabando en una deriva asesina, o en cambio fundacionalmente ya lo fue desde sus orígenes, todo lo cual tampoco es incompatible con lo meritorio de algunos logros sociales, hoy olvidados o invisibilizados a raíz de las consecuencias criminales y genocidas del sistema.
Una de las herencias malditas de aquella época y que pervive incrustada en la conciencia colectiva de Occidente, que es como decir del mundo entero, es el miedo y aversión a dar explicaciones raciales, o incluso a reconocer la existencia de razas entre los humanos, que no entre el resto género animal.
Ya hace más de 30 años que dejó de hablarse científicamente de razas humanas y cualquier libro que encontremos sobre ellas o es anterior, o tiene un tinte revisionista ideológicamente racista. El vergonzante complejo cultural que tenemos para no oler a cruz gamada nos hace confundir el racismo, con las explicaciones raciales. Explicaciones y diferencias raciales las hay, el racismo sería basarse en ellas para establecer escalas diferenciadas de derechos, separaciones o segregaciones obligatorias o uniones prohibidas.
Tales complejos necesitaban inconscientemente un nuevo paradigma teórico y no fue otro que sustituir las razas, por las etnias y establecer el principio general de que las diferencias entre humanos son culturales, de aprendizaje o a consecuencia del medio, cayendo en desgracia y marginación a raíz de ello , la antropología física, que siendo la primigenia pasaría a un segundo rango en beneficio de la antropología cultural que se quedaría con el sustantivo de antropología, teniendo que hacerse un hueco la a. física en las facultades de biología donde ha perdido su nombre de pila para presentarse con el de biología humana.
A partir del absurdo dogma de negarse a ver diferencias de razas entre los pueblos, aunque solo fuese de la evidente apariencia física, negándose a priori cualquier estudio diferenciador, proscrito de antemano; se aboca a resultados acientíficos y rídiculos, del que he elucubrado algunos ejemplos:



1.- En la carrera investigadora de lucha contra el SIDA con miras al África negra, y la exhortación continua al primer mundo para curarles, se rechazan siempre recomendaciones profilácticas de tinte moral o ascético, de contención en las relaciones sexuales, con réplicas de que los africanos tienen una mayor incontinencia sexual por tener más deseo, e incapaces de contenerlo. Esta afirmación si se explica culturalmente, conduce al reproche de que si el tema es de hábito cultural, este es reformable, luego se puede recomendar y exigir incluso una mayor contención en las relaciones sexuales y en los instintos. En cambio si se apela a explicación biológica o genética, es decir explicación racial, conllevaría un determinismo físico que harían irreprochables los actos de promiscuidad, lo que les haría más merecedores a la ayuda que si se mantienen en el vicio por meros rasgos culturales, mudables por educación y voluntad.

2.-Una clasificación (racial), que se sustituye por otra (étnica), no puede dejar fuera, desclasificados, a los que antes lo estábamos clarísimamente. Cuando de niño leía “Las razas del mundo” del profesor de etnología de la Universidad de Barcelona (1966) Augusto Panyella, empezaba siempre buscando lo más exótico y en foto la exótica más desnuda, pero al final se terminaba buscándose uno así mismo y daba con la “raza mediterránea”, subdivisión dentro de la “raza blanca”. Hoy cuando científicamente ha caído en desuso la clasificación racial, y cuando la palabra raza sólo se usa como epíteto laudatorio para periodistas o artistas o por grupúsculos violentos e indeseables; ya no somos raza ni nosotros, ni los otros ni aquellos, ahora se es etnia, y mira por donde yo no se de que etnia soy, aunque de niño sabía de que raza era, y si fuera gitano también se me concedería el título étnico. Cuando se da el absurdo de que precisamente los gitanos son más raza que etnia. Recuerdo ahora el artículo de ese antropólogo catalán, en que con gracia, dijo aquello de “tú étnico, yo normal” (Manuel .Delgado).
Si el Sanedrín científico para prevenir el racismo decidió cambiarnos las razas por las etnias, como si el cáncer desapareciese por desaparecer la palabra, todos clasificados antes racialmente, debiéramos ahora poder seguir clasificados, y yo no encuentro mi etnia, soy un triste huérfano étnico.
3.- La negación racial conduce a la negativa apriorística de investigar cualquier diferenciación que no sea cultural o adquirida. En España se dio un supuesto inquisidor de esta guisa hace poco más de diez años.
Un profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Guillermo Quintana fue expedientado por sustentar una opinión presuntamente racista al hablar de la desigualdad de las razas en cuanto a la inteligencia. Se llegó a retirar su libro de las librerías por anticonstitucional, siendo sometido a escarnio público, hasta el punto que sus alumnos se manifestaron para no tener que ser examinados por la Bestia. El rector apeló a los límites de la libertad de cátedra, que los ponía en ese objeto de culto que es la Constitución Española. ¿Y si el desgraciado hubiese tenido razón?, daba igual, no podía tenerla porque iba contra los dogmas de la colectividad, en este caso los de la sagrada Constitución. Además, las durísimas críticas no eran fundamentalmente respecto a la verdad científica del heterodoxo aserto, era por su anticonstitucionalidad; de repente un precepto legal se convertía en Dios ante una pretendida verdad científica, la Inquisición constitucional había funcionado. Detalle del auto de fe que se le hizo al desgraciado puede verse en El Mundo de 9 de enero de 1997, ya tenemos un libro moderno en el Índice de los prohibidos.



4.- Nuestros complejos antirracistas y xenófilos socavan los cimientos de nuestras naciones sin que nos demos cuenta salvo algunos radicales de a donde conducen los excesos de una inconsciente generosidad. En la que no solo se iguala al recien llegado con nosotros mismos, sino que se considera tan normal su derecho a venir. Derechos que serían aceptables de estar ante un territorio nullius, despoblado o por descubrir, pero no en territorios consolidados de viejas naciones. Claro que es un dogma general la igualdad de derechos entre las personas, pero es difícil comprender como los recién llegados entran en igualdad de oportunidades laborales para acceder a un empleo o al subsidio de paro en caso de que lo pierdan, sin que ninguna voz opine lo contrario so pena de recibir todo tipo de estigmas racistas o xenófobos. Cuando ante la carencia de empleo sería más que razonable meditar sobre la repatriación ordenada y decorosa de individuos que además hacen falta en su país de origen (Rumanía) o que provienen no de países colapsados o destruidos, sino de países estables, con amplio territorio y sin crisis humanitarias que hagan huir a la población (Ecuador).
5.-El complejo racista origina otros flecos en el lavado de nuestras conciencias y opiniones, como la ocultación estadística que no es baladí, de la incidencia en la delincuencia y especialmente en la violencia de género de la población inmigrante, entre otras cosas serviría para discriminar positivamente a los colectivos que no aportan cifras luctuosas. A nadie se le ocurre pensar que si una enfermedad afectase más a un grupo racial, no se investigase en ese sentido para paliar los efectos.
6.- O el ridículo consuelo del repunte en la natalidad, cuando lo es no de las nativas sino de las inmigrantes fundamentalmente de razas amerindias. Xenofilia que provoca que las familias que con hijos propios adoptan generosamente otros lo hacen siempre de razas distintas, lo cual en el mundo animal no tendría explicación, y que entre nosotros es además un signo de distinción o estatus y que probablemente el ser de raza distinta la criatura adoptada, es lo que ante los demás evidencia la adopción y la creación de una familia multirracial como signo vanguardista y redentor de una sociedad acomplejada de sus posibles racismos. Lo que no quita por ello ningún mérito solidario de adoptar niños teniendolos propios.
7.- Y finalmente se me ocurre como otra consecuencia de nuestros miedos racistas, el de la tolerancia con la opresiva religión en cuyo seno y ortodoxia se llegan a producir legales ajusticiamientos abominables. Religión que si nuestra generosidad y tolerancia debe permitir ejercer, no debiera hacerlo sin contención, y nunca en pie de igualdad con la nuestra propia con la que el Islam no pretende convivir más que para suplantarla.



Sí, al día de hoy puedo llegar a aceptar que todas las razas son iguales en derechos. Pero no que todas las culturas son iguales, porque desde luego que las hay no solo distintas sino inferiores, aunque por nuestros complejos se está más presto a comprender el cortar cabezas y reducirlas, (tzantza) mientras no sea la propia, que la infame guillotina o silla eléctrica generada por nuestra materialista civilización Interpretando como rasgos culturales distintos, hábitos criminales o meramente antisociales como sucede en un ámbito más próximo con los GITANOS a los que nuestro propio complejo impide llamar como tales, de ahí que les llamemos para referirnos a ellos como etnia, o que a los negros les llamemos subsaharianos, y a los chinos, ciudadanos chinos. Eufemismos que denotan en quien los usa que el vocablo sustituido representa un desvalor en sí mismo, y por eso no lo utiliza.

Esos complejos nos impiden hablar con serenidad y sin escondernos, de la nula aportación que la llamada cultura gitana ha hecho al conjunto general de la civilización como no sea meramente el de la diversidad, y es que a poco que uno mira su comportamiento aquí o fuera de aquí ve que los reproches antisociales y de marginalidad trasmitida y heredada que se les puede hacer, son constantes. Teniendo hoy los gitanos una ventaja, que es la de una sociedad con complejo de culpa de excluirles y marginarles que ellos explotan victimariamente para aprovecharse e implorar subsidios y prestaciones, o bien no colaborar de ninguna forma al progreso de las sociedades en las que habitan.
ADDENDUM DE 25 DE JUNIO DE 2010 ¿RAZAS INFERIORES O CULTURAS INFERIORES?
Después del siniestro ferroviario de Castelldefels en que en la noche de San Juan fueron arrollados por un tren los que cruzaban al otro lado y pasaban por la vía en vez de hacerlo por el paso subterráneo, no es baladí comprobar que los 12 muertos que ha habido (habría que ver también los heridos), ¡qué casualidad son inmigrantes! .
Igual que sucede con la violencia de género, ahora vemos que las víctimas son todas amerindias (salvo una rumana).En este país teníamos un grado aceptable de civilización y urbanismo hasta que llegó la invasión.No lo podemos negar , y no nos engañemos, si bien podrá convenirse que no hay razas inferiores, sí que hay culturas inferiores, ya que he de entender que la infracción de IMPRUDENCIA COLECTIVA se ha debido a incultura o falta de urbanidad y no a falta de inteligencia. Pero si se tratase más bien que esa gente: ecuatorianos,bolivianos y colombianos no saben comprender el mensaje de prohibición de no cruzar las vías, tantas veces repetido, no estaríamos hablando de incivismo sino de falta de condiciones psicológicas , luego el tema hace resurgir el fantasma proscrito de las razas inferiores.
Otra explicación y atribuir a la casualidad el que todos sean inmigrantes es también desalentadora pues si es por puro azar el que las víctimas sean extranjeras, lo que demuestra es que verdaderamente la inmigración en este país ha sido una invasión que ha desnaturalizado el paisaje humano de nuestro territorio.
¿Por qué he de resignarme a aceptar y ver con agrado o indiferencia de que la mayoría de la población con la que en algunas zonas me cruzo, es de fuera?