domingo, 15 de abril de 2012

51 El Rey de la sabana o de un país en saldo




El qué a los suyos se parece ,honra merece. Creo que esta vez el refrán podía ser mas que desterrado. Estampas históricas de reyes propios o extraños,cazando abundan y la actividad no es exclusiva de la realeza, pero cierta clase de caza por su coste y por su impacto ecológico no es accesible más que a élites mundiales, en las que me gustaría que no se encontrase mi Jefe de Estado.

No, no aludiré a razones de edad, ni de riesgo físico, ni tampoco de la estética de matar ciertas especies que no son conejos.Decía Ortega y Gasset y lo decía casi hace un siglo a propósito de la monarquía británica que esta "ejerce una función determinadísima y de alta eficacia: la de simbolizar". [La rebelión de las masas] y en el mismo ensayo también señalaba que nobleza es sinónimo de vida esforzada y de superación, en contraposición al hombre inerte y estático.

Yo celebro que el rey sea un esforzado, pero preferiría que su esfuerzo físico e intelectual simbolizara más la estampa de un monje estudioso,soldado y labriego que la de un vividor adinerado. Hubo un tiempo en que los reyes hispanos empuñaban tanto la espada como el arado.Este ni una cosa ni otra, éste la escopeta de caza; y no una caza de conejos y perdices, no, esa es muy plebeya.

Da igual que a la cacería en el Africa austral le hayan invitado o no. Resulta poco ejemplarizante y de una simbología nefasta concurrir a safaris mientras a sus súbditos se les pide sacrificios y apreturas de cinturón.La simbología que trasmite esta conducta, no es otra que la de que la Monarquía vive al margen de su pueblo, hoy populacho si éste y sus gobernantes condescienden con estas actitudes.


La crisis, las penurias, los ajustes, los sacrificios y las incertezas son para el populacho y nuestros gobernantes, administradores de la pobreza,lejos de comprometer también a la jefatura del Estado la libran de la carrera de obstáculos en la que todos vivimos, dejando incluso de someterla a las normas de trasparencia de la cosa pública; y aprovechando cualquier efemérides pra regalarle cuan clac un infinito aplauso.

No es suficiente haber rebajado también el presupuesto de la real Casa, resulta de una fidelidad lacayuna y hedionda que mientras de los gobernantes se airea su patrimonio, del real jefe no podemos saber más que su asignación estatal, pero no su patrimonio y rentas de capital, que es lo importante.







El cinismo llega al insulto cuando hace poco y cumpliéndose ahora las bodas de oro del matrimonio de los reyes, se apeló a la no conmemoración de las mismas , por motivos de ahorro. Las razones no eran de ahorro, la cuestión es que no había nada que celebrar ni para nosotros ni para la real pareja.



PARA MANDAR HAY QUE TENER MANDAMIENTOS




Algo peor que el safari: el Gobierno de lacayos que dirige el país. Es insoportable oír a la secretaria general del PP decir que no va a alimentar la polémica.¿entonces que es la libertad de expresión y para que sirve la prensa libre?.Mariano Rajoy sigue siendo fiel a sí mismo y como de costumbre es incapaz de tener respuesta inmediata a acontecimientos sorpresivos de la actualidad, o es cortedad o es cobardía pero nunca dice nada al momento y espera que escampe la tormenta.¡No sois un partido, sino una partida de lacayos , una clac que aplaude todo para manteneros administrando la liquidación y la nación que está de saldo! Cuestionar a la Monarquía o la abdicación de un monarca de 74 años no es ni golpismo,ni frivolidad ni aventurerismo político. Naturalmente que se puede aprovechar la asquerosa cacería para zumbarle a la Institución. ¿o es que eso no cabe en política?Decadas atrás atacar la Monarquía si que podía tener otras connotaciones, pero hoy en estado de ruina plantear la poda de autonomías o incluso de la propia Corona no es una frivolidad.Hasta hace poco se nos machacaba en que la Corona era la garantía de la UNIDAD de ESPAÑA, hoy como queda visto y con Autonomías en continua insumisión aquella ya no garantiza ni simboliza nada, aprovechando su debilidad para hostigarnos financiaramente hasta la antigua colonia argentina en modo tan infamante como si de una agresión o conflicto territorial se tratase.




Cuando alguien no puede ser removido en el cíclico plebiscito de unas elecciones su conducta ha de estar por encima del nivel de exigencia del resto de los mortales y responsables públicos.




Claro que un rey puede perdir perdón y ser aclamado por ello, pero sería el perdón que a sus huestes pediría un rey batallador que sudoroso y herido se planta ante sus hombres y pueblo y reconoce haber conducido mal la batalla e incluso haber tenido alguna debilidad dirigiéndola. Entonces los suyos podrían aún así aclamarlo y mostrar su lealtad. Pero el perdón en nuestro caso no creo que pueda ser respondido con vítores,hacerlo da grima y si produce pena no es por él sino por nosotros.

Coincido con el argumento de que un rey abdica ,no pide perdón.Quien verdaderamente sea monárquico debiera desear la abdicación, como poda de las ramas viejas en beneficio del árbol, y más habiendo un príncipe maduro ,casado y con buena imagen. La continuidad del padre solo hace que dañar el futuro de la dinastía.Producido el relevo, nada esperpéntico teniedo 74 años, la vida privada del rey que abdica no solo sería cosa de él,sino que incluso sería vista con simpatía por aquello de esa pequeña envidia machista que los hombres tenemos ante los seductores, y ante los veteranos con hábitos deportistas y mundanos.
Si huye, que huya de verdad: 24 de abril
"Lo siento mucho,me he equivocado,no volverá a ocurrir".-
Si realmente fuese así, habría retomado los actos de presencia imprescindible en vez de desaparecer y delegar en el Príncipe. La entrega del Premio Cervantes ayer no era excusable por ir con muletas; más cuando los eventos culturales de tamaña significación son de marcado interés para la reina burlada, que probablemente no habrá querido copresidir nada con el rey adúltero.
Si la estrategia es estar desaparecido de momento hasta que nos olvidemos de lo sucedido, es errónea, ya que lo sucedido no es sólo un episodio sino el desbordamiento de un estilo de vida .
Que la burlada sea la Reina de España no es sólo una ofensa personal a ésta, lo es a un pueblo, al que si le da igual es que es como me temo ha devenido en  populacho.
Basadas las monarquías en la herencia de la sangre, la duplicidad afectivo/amorosa de un rey puede tener consecuencias inconvenientes de descendientes no deseados, que consentidos antaño hoy a pesar de nuestras permisividades en modo alguno toleraríamos. Aunque para una amante regia no es nunca un inconveniente sino todo lo contrario, máxime cuando hoy y de forma unánime existe la igualdad jurídica de todos los decendientes habiéndose desterrado hace muchos años las categorías de hijos ilegítimos y adulterinos.