domingo, 7 de marzo de 2010

24 Una ilusión de un largo invierno

mis primeras flores del largo invierno


No se por qué he ido ahora a hojearlo, al cabo de diez años de haberlo leído. Siempre busco repasando antiguas lecturas, una nota, un palimpsesto, o una frase subrayada, y encuentro ésta:
“¡ Conservad vuestras ilusiones! Valen más que la realidadIsis (Villiers de Lìsle –Adam).
No, claro que no puedo estar de acuerdo en toda la expresión, porque las ilusiones también son la realidad, como no es más realidad la vida que la muerte, y porque algunas ilusiones se esperan para el momento de la muerte.


Porque a las personas no les separa con frecuencia la muerte, les separa la vida donde es tan frecuente no poseer lo que amamos. Y cuando el objeto de amor que tan al alcance parece que teníamos desaparece de nuevo, nos damos cuenta que era el verdadero sentido de nuestra vida, no pudiendo más que desear el esperarlo o que nos espere a la otra orilla del mundo.
A las personas no solamente las atan los sentimientos, las pasiones, las palabras, los juramentos o promesas. No, hay una determinación más inexplicable e ineludible que liga a las personas y que como los astros que se juntan o acercan cada miles de años, ata o une o por lo menos hace coincidir y hace continuar o acabar lo que un día no recordado, empezaron. El encuentro es en realidad un reencuentro desasosegante en el que te das cuenta que ha llegado a destiempo, por pronto o por tarde; y en el que tu presunta libertad no es tal, y leyes ocultas te determinan a posponer o a aplazar lo que al alcance parece que tenías y que seguirá siendo realidad en forma de ilusión.
21 marzo 2010.Y es que al final no solo valemos por los hechos sino por lo que renunciamos. No quiere decir que el peso de la vida esté formado en igual medida por el conjunto de acciones que de inacciones, lo es ante todo el conjunto de acciones.

Pero hay también una dosis más o menos grande de renuncias, que no son comisiones por omisión, sino simplemente renuncias, que teniendo su mérito hay que evitar que te dejen empedrado como un fósil, es decir paralizado.

2 comentarios:

  1. Y tan largo, hoy 8 de marzo ha caído una fuerte nevada sobre Barcelona.Nunca me había hecho tanto daño al caerme de la bici, la nieve me ha amortigüado pero el costillar izquierdo me lo he golpeado.Lo curioso es que en mi aparatosa caída nadie me ha ayudado,y luego yo me lesiono persiguiendo ladrones.Maravillosos los congeneres, sí entre la gente uno solo se siente solo,cuando no asfixiado.(ataraxia)

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  2. Respecto a tu anexo del 21 de marzo, me viene a la mente un fragmento del "Libro del desasosiego" de Fernando Pessoa:

    "Algunos tienen en la vida un gran sueño y faltan a ese sueño. Otros no tienen en la vida sueño alguno y a ese faltan también"

    El peso de las renuncias es grande en la vida, sobre todo cuando determinan las acciones que se derivan de ellas, de haber optado por otro camino. Pero renunciar conscientemente y a sabiendas de que la opción elegida es la correcta, apacigua la angustia, que puede ser terrible cuando falta la seguridad o el convencimiento.

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